RECOMENDACIONES PARA LA EDUCACIÓN DEL NIÑO CON SÍNDROME DE MARFAN

Síndrome de Marfan

RECOMENDACIONES PARA LA EDUCACION DEL NIÑO CON SINDROME DE MARFAN

Georgina Reich de Erdmann, Ph D.

Entre los nuevos paradigmas relacionados con la educación escolar se considera que cada niño tiene sus propios procesos de aprendizaje. Estos se determinan tanto por sus características propias como por el contexto familiar, social y escolar que lo rodean y que tienen impacto sobre sus experiencias y sobre la forma en que las procesa y asimila. Al reconocer las diferencias existentes entre la población escolar, se reconoce que la escuela regular tiene que ofrecer una educación de calidad para la diversidad, teniendo la obligación de implementar adecuaciones tanto al currículum como a las estrategias de enseñanza para satisfacer las necesidades educativas de todos los alumnos.
 
Esta perspectiva adquiere mayor importancia cuando se trata de un niño que tiene Síndrome de Marfan. El niño que tiene Síndrome de Marfan presenta características anatómico-fisiológicas que pueden incrementar sus diferencias con los compañeros, y que le pueden generar necesidades educativas especiales que requerirán tanto de adecuaciones curriculares como adecuaciones a las estrategias de enseñanza-aprendizaje utilizadas por los maestros de la escuela regular.
 
Los efectos del Síndrome de Marfan tienden a generar la necesidad de hacer adecuaciones en tres aspectos principales. En primer lugar, el niño puede presentar ciertas cardiopatías que le pueden imponer limitaciones ante algunas actividades físicas. Es importante que el maestro tenga información del cardiólogo que atiende al niño para que sepa con claridad lo que puede exigir y aquellas exigencias físicas de las cuales lo debe eximir. Sin embargo, cuando éste sea el caso, el maestro deberá asegurarse que el niño se involucre en actividades de apoyo al resto de sus compañeros para que pueda percibir que continúa formando parte integral de su grupo, evitando que se sienta excluido.
 
El niño puede presentar importantes limitaciones visuales. El maestro deberá permitir que el niño se ubique en el lugar en el que mejor pueda ver aquello que se presenta en el pizarrón o aquello que realizan el maestro y/o los compañeros, si éste es el caso. El maestro deberá también posibilitar la sustitución de materiales difíciles de ver, por materiales más visibles, o por aquello que proporcionen información por otras vías sensoriales, si el niño lo necesita.
 
Finalmente el niño puede requerir de apoyos que le faciliten su desempeño motor. Escribir le puede presentar un reto especial. El uso de instrumentos que le ofrezcan un mejor agarre le puede facilitar la tarea. El maestro deberá también auxiliarse del uso de tecnología como puede ser la computadora, para liberar al niño de dificultades que entorpezcan el pleno desarrollo de su capacidad intelectual.

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